Hoy nace Huitzilopochtli… A Dios Sol, su ponche.


Hoy nace Huitzilopochtli… A Dios Sol, su ponche.

DE DIOSES, FIESTAS Y PIÑATAS

@tepehuani

 

Las posadas en México narran el viaje de María y Jose por Belén pidiendo cobijo para pasar  la noche en un sitio seguro en el cual María diera a luz. Así es como nació Jesús,  en un pesebre un 24 de diciembre por la noche. Esto se les inculcó a los indígenas evangelizados durante la época de la conquista española con la finalidad de erradicar la idolatría, sirvió –por medio del sincretismo religioso, para vestir a un dios pagano y darle culto, a Jesús de Nazaret

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El Dios mexica Huitzilopochtli también nació a la media noche del 24 de diciembre. La Tierra fue quien lo dio a luz; a ella de le acusó de incurrir en pecado ya que Huitzilopochtli había sido creado sin pecado alguno por obra de un milagro. Apenas nació y protegió a su madre de sus hermanos quienes querían venganza. Sus festejos eran celebrados con peregrinaciones a lo largo de los lugares que los dioses habían recorrido en la cuenca de México para finalmente presenciar el nacimiento, combatir y morir contra el Colibrí Zurdo.

 

 

La procesión comenzaba en lo que hoy es el Zócalo de la Ciudad de México, con dirección hacia  Tlatelolco y Nonoalco, hacia el norte a Popotla, y luego en sentido contrario a las manecillas de reloj hacia Chapultepec y Coyoacán. Desde el sur, por la calzada de Tlalpan hasta llegar nuevamente al Templo Mayor. Como comunión se preparaba una gran estatua de pasta de amaranto con la forma de Huitzilopochtli, que era repartida entre todos los asistentes de la ceremonia de su nacimiento, el último día de la fiesta azteca de Panquetzaliztli. Los indígenas del centro de México seguían celebrando su nacimiento todavía hacia mediados de la década de 1580.

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La estrella de los pecados

Fray Diego de Soria , el Prior del Convento de San Agustín Acolman, vio hacia 1585 el peligro que corría la fe cristiana por la permanecía de los actos paganos, por lo que pidió al Papa Sixto V permiso para celebrar las misas de “aguinaldo” en la Nueva España, del 16 al 24 de diciembre de cada año, y suplir la adoración del dios pagano por la del dios cristiano. Para ello cambió algunos contenidos en las prácticas religiosas y en vez de celebrar el nacimiento del Colibrí Zurdo y la persecución de sus hermanos, festejó el nacimiento de Cristo. Soria tomó elementos que ya les eran propios a los pueblos mesoamericanos y los maquilló para suavizar y agilizar la entrega del impío al catolicismo.

Los misioneros españoles se valieron ingeniosamente de la piñata para representar la lucha del cristiano para vencer al diablo y al pecado. La piñata originalmente tuvo la figura de una estrella de siete picos con flecos. Los picos representaban los pecados capitales: la avaricia, la gula, la pereza, la soberbia, la envidia, la ira y la lujuria. Apalearla con los ojos vendados simbolizaba la fe ciega y la fuerza de voluntad necesarias para superar la tentación o el mal, teniendo regalos en su interior como la recompensa.

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Compartir la cosecha

Los aztecas ya tenían su propia versión de las piñatas, o por lo menos de lo que ellas representan. Xocol Huetzi significa el fruto cae, y es la fiesta azteca que anuncia la cosecha de los frutos en los árboles, del cambio de estación hacia el invierno. Para esta fiesta se trasladaba a Templo Mayor un árbol muy alto y recto desde los bosques de las afueras de la ciudad donde se pulía y era erguido como una asta bandera; se le colocaba en la cima una gran figura de masa de amaranto del dios Xiuhtecuhtli y una olla en cuyo interior se colocaban tamales, herramientas y regalos que iban desde escudos y flechas hasta caracoles y cuchillos. Solo hombres jóvenes y en edad viril podían competir por llegar a la cima del palo, siendo bloqueados por los asistentes y los mismos competidores; quien lograba llegar a la cima, desde ahí repartía la estatua de Xiuhtecuhtli para que la gente comiera, ellos arrojaban la olla para esparcir los regalos para que la gente fuese por ellos.

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Los expertos de la cultura azteca afirman que en el año hay una dualidad la cual se refleja –grosso modo- en su división anual entre lluvias y secas. Otros afirman que además cada mitad se dividía en dos para tener una división de cuatro ciclos de 91 días cada uno. No son exactamente las cuatro estaciones occidentales, pero si hay “ciclos” que reflejados a lo largo de series de fiestas. Por ejemplo: la fiesta azteca que sirve de inspiración a las piñatas sucede 40 días antes del nacimiento de Cristo, con la cual celebran la cosecha de los frutos caídos producto del cambio estacional, es momento de recolectar, almacenar y racionar porque el frio y las largas noches se acercan.

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La jícama también es originaria de México y su nombre en lengua náhuatl es xicamatl, cuyo significado es “raíz de agua”; fueron los españoles quienes la llevaron a Filipinas y de ahí se esparció su producción y consumo por toda Asia. Hoy es conocida y empleada en la gastronomía de varios países del sudesete asiático donde se prepara cocida al vapor, horneada, o frita y es apreciada por tener la cualidad de absorber los sabores de los demás elementos con los cuales se cocina. La guayaba o xalxócotl también es de origen mesoamericano y de temporada otoño-invernal, presente desde día de muertos hasta el día de la Candelaria su uso no solo como alimento sino como medicina ha permitido que su consumo sea extendido y lleno de tradiciones. Respecto a la caña de azúcar, su cultivo en México comenzó a partir de que Hernán Cortez trasladara plantas desde Cuba en 1522, y las condiciones en que estas se criaron hicieron que para el año 1524 ya hubiera cañaverales en Santiago Tuxtla, Veracruz. Otro cultivo muy invernal en México que trajeron los españoles, fueron las naranjas y mandarinas, llevadas a España por los musulmanes y aclimatadas durante generaciones en Valencia; Bernal Díaz del Castillos afirmó como plantó semillas de naranja y con los años, miro fascinado como los indígenas habían cuidado esta nueva planta, y de lo fácil que se hicieron asiduos los mexicanos, incorporándolas a su dieta y celebraciones.

La comida es un indicador del status quo de las sociedades. La Historia Cultural de los mexicanos posee una base alimentaria cuya cotidianidad tiene siglos:  por mencionar un ejemplo decembrino, el tejocote se ha cultivado en Mesoamérica por su alto contenido en vitamina C y su disponibilidad desde comienzos del otoño, durante todo el invierno. Su consumo no solo obedece a una necesidad fisiológica sino además culinaria; los ponches y las posadas no podrían entenderse sin este fruto. Hay que destacar que la comida y la fiesta pública fueron los medios para la transformación de los mexicanos, cuyas formas de concebir su relación con la comida sentaron las bases de lo que hoy es herencia gastronómica de toda la Humanidad.

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